← All poems

Sed nocturna

Español

¿Cómo duermen los que están solos? No hablo de los que por una noche se alejan, de los que viajan sabiendo la fecha exacta del regreso, de los que cuentan las horas como quien cuenta monedas que ya tienen dueño, que ya vuelven a un bolsillo conocido. Hablo de los que ya no saben contar, de los que estiran la mano en la oscuridad y encuentran solamente la oscuridad estirándose de vuelta, del hueco en la almohada que no es hueco sino boca, boca que no pide nada porque ya aprendió que nada llega. Hablo de los que han dormido con cuerpos que no aman, no por hambre, sino por no quedarse a solas con el hambre, de los que han cambiado el nombre que dolía por otro nombre cualquiera, un nombre prestado, sabiendo que al amanecer seguirá siendo el mismo cuarto, la misma sed, la misma lengua pastosa que no logra tragar lo que ya no está, lo que se fue, o lo que nunca terminó de quedarse. Y pienso en los afortunados, en los que nunca supieron lo que pesa otra columna vertebral bajo la misma sábana, en los que nunca sintieron una pierna cruzar hacia la suya como una pregunta que el cuerpo hace antes de que la mente la prohíba, en los que nunca buscaron, con la boca por delante, el sello de otros labios que pusiera el alma en cuidados intensivos antes de entregarla, lastimosamente, otra vez, al día siguiente. Ellos son los ignorantes, los benditos, y yo, que ya sé, que ya aprendí a dormir con esta sed que no es sed de agua sino de una mano que ya no vuelve, me pregunto si lo que me falta es la ausencia o si lo que me sobra es este cuerpo que sigue, necio, esperando ser tocado por algo que ya decidió no volver a tocarlo. No sé si es el amor lo que dolió o si el dolor fue lo único que quedó del amor, si me abandonó quien se fue o si fui yo quien, quedándose, se abandonó primero. Duermo. O eso dicen que hago. Pero algo en la garganta no termina de pasar, algo se queda ahí, a medio tragar, raspando cada vez que respiro, recordándome que estar vivo, a veces, es sólo eso: la saliva seca de una sed que ya no espera ser saciada, sólo espera, con la boca abierta, no cerrarse del todo.

Cookies

This site uses Google Analytics to understand traffic — page views, which poems get read, that kind of thing. It sets a cookie to do that. You can accept or decline; declining just means analytics won't run, everything else works the same.